El animal interno

ilustracion de un vampiro con cara de angustia, mordiendo una mujer con cabeza de hongo que mira fijamente al observador
Animal Consciente

… ¿cómo comienza una idea?. 

Se me hace difícil a veces rastrear toda la cadena de pensamientos que me llevaron a pensar una idea, puede ser que sólo ver, ni siquiera observar detenidamente, sea un gatillo que me manda irónicamente lejos de la realidad… 

No sé qué será, lo cierto es que el otro día reflexionaba sobre los demonios internos explotados por el cine, y que debe haber una correspondencia psicológica entre los miedos representados en la pantalla y los miedos reales de las personas, por eso será que venden tanto las películas de terror, porque al final es ir a verse uno mismo con los demonios desatados, y luego volver a la vida normal como si fuera un paseo. 

Por ejemplo vea los vampiros y los zombies, pero los zombies de ahora no los clásicos de la religión Vudú. 

Los vampiros siempre andan con su romanticismo, todos dramáticos y trágicos, y el desamor y la soledad, todos solemnes, y se abandonan a sus pasiones carnales y buscan desesperadamente una pareja romántica para compartir por toda la eternidad. 

Y por otro lado están los zombies, totalmente pragmáticos, se enferman, se convierten, y para matarlos hay que darles en la cabeza y caen ahí mismo, tripas colgando y todo, bien viscerales y crudos, no hay romance, puro y duro intelecto.

Temerle al zombie es temerle a una sociedad enferma que va convirtiendo a los individuos en una masa que apenas emite sonidos, que no piensa, y que sólo busca satisfacer sus instintos primarios, sin esperanza, ni imaginación, totalmente deshumanizados. 

Y por otro lado temerle al vampiro, sea uno mismo o sea otro, es temerle a una pasión desbordada, es el individuo egoísta que se perpetúa succionando la vida otro y que a veces aunque siente lo maligno de sus instintos, difícilmente puede controlarlo.

Al final es posible que todos los miedos sean uno mismo, no poder controlar ese aspecto de la personalidad, ser un animal, destrozar a otro ser humano, convertirlo en alguien como uno, o ser convertido en un animal si creemos que la amenaza es externa.


Eddie Morphine

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